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30 de agosto de 2011

ÚLTIMO ADIÓS A JACK CEDERGREN

Artículo invitado, por Anne (Cedergren) Howard


Hola Ramón.

Hemos tenido una semana muy atareada, pero he querido que supieras que tus pensamientos y los de tu familia han sido muy apreciados.

Yo traduje al inglés tu memorial sobre mi papá e hice que Tom McCabe lo leyera en el funeral. Tom estuvo algo conmovido pero lo leyó con gran orgullo. ¡A todos los cautivó!

Luego del servicio religioso del jueves, hubo una ceremonia realizada en el cementerio completa con gaitas, un saludo de 21 cañonazos por la Guardia de Honor y toques de corneta. Fue muy emotivo. Había cientos de personas, un justo tributo.

El viernes mi familia, consistente en Mavis, Bill, nuestros hijos, la hermana de mi padre con su esposo e hijos, fuimos al lake Superior* y esparcimos algunas cenizas en el lago. Fue muy emocionante así como también hermoso.

Realmente todo esto fue un torbellino de semana.


N de R. El lago Superior de Minnesota (lake Superior) es el lago más grande del mundo. Con 77.000 km2 es más grande que todo Costa Rica (51.000 km2 o que la República Dominicana (48.000 km2). Tuvimos el grato honor de compartir una gira de pesca de truchas en el lago con Jack Cedergren y Tom McCabe y los costarricenses Gerardo Zeledón y José Manuel Salazar.


23 de agosto de 2011

Jack Cedergren - In Memoriam

Un gran hombre, un enamorado de Costa Rica, mi mejor amigo en los EE.UU., falleció ayer en Duluth, Minnesota, donde vivió toda su hermosa vida de 89 años.

La historia de cómo conocí a Jack en 1980 y cómo se desarrolló nuestra larga amistad viene a mi memoria en estos momentos de gran tristeza.

Jack y su encantadora esposa Mavis gustaban de viajar en sus vacaciones por diferentes países. En uno de esos viajes, en Madrid, Cedergren se encontró en el bar de su hotel con un costarricense de nombre Rodolfo Blanco y en animada conversación Jack se interesó por Costa Rica e indagó sobre si exhistían facilidades para sus aficiones predilectas: la pesca y la caza deportivas. Blanco le indicó que no conocía nada de esos deportes y prometió enviarle una lista de aficionados a su regreso al país. Así lo hizo y tan pronto pudo le envió las señas de 12 residentes aficionados a la caza y a la pesca. Ignoro cómo obtuvo mi nombre, pues yo nunca conocí a Rodolfo Blanco, pero lo cierto es que Jack nos escribió a todos y de los 12 yo fui el único en contestarle.

En esa primera carta Jack preguntaba sobre facilidades turísticas-comerciales de caza y pesca y al contestarle que no exhistía entonces nada organizado, le ofrecí servirle de guía, no solamente sin ningún costo, sino compartiendo con él los gastos incurridos. Se inició así una amistad como "PEN-PALS" (amigos por correo) que duró cuatro años hasta que Jack vino a Costa Rica por primera vez en 1984 con sus amigos minnesoteanos Jim, Kenny y Tom. Los viajes a Costa Rica se repitieron dos veces más e incluso me invitó y compartí con ellos tres veces en Minnesota en giras a Dakota del Norte, Churchil, Manitoba en Canada occidental y Lake of the Woods en Canada Oriental, acogiendo allá también a mis amigos José Manuel y Gerardo.

Cuando mi hija Rigel se graduó en el Liceo Franco-Costarricense con un casi perfecto francés, quiso perfeccionar también su inglés y me propuso viajar a una ciudad norteamericana en uno de esos intercambios estudiantiles. Nosotros nos negamos y le dijimos que estaríamos dispuestos a aceptar una estadía así únicamente en casa de nuestro amigo Jack Cedergren en Minnesota. Jack aceptó a Rigel de inmediato con la salvedad de que fuera en casa de su hija Anne con quien Rigel estaría más a gusto. Nació así otra amistad con Anne y su esposo Bill que se selló con viajes de ellos a Costa Rica incluso con ocasión de las bodas de Rigel.

Nunca he conocido a nadie tan desprendido y tan espléndido como Jack. En ningún caso, ni en EE.UU. ni en Costa Rica Jack nos dejó pagar nunca ninguna cuenta. El colmo de los colmos fue que en su último viaje a estas tierras, yo invité a Jack y a su adorable Mavis a un fin de semana en la playa-club Punta Leona. Al término de ese paseo, sigilosamente fui a pagar la cuenta de la estadía de todos, a sabiendas de que si Jack se daba cuenta intentaría pagarla él como era su costumbre. Pagué el total con mi tarjeta de crédito y cuando Jack se dio cuenta, fue a la caja, pidió la cuenta pagada por mí, rompió el voucher firmado por mí y pagó todo con su tarjeta...

Estoy seguro de que Jack Cedergren está ahora en el Cielo ofreciéndose como angel de la guarda de los pescadores de Barra del Colorado.                              

9 de agosto de 2011

Lo Hermoso del Amor Fraternal

El amor siempre es hermoso: el amor filial, el amor conyugal, el amor en la amistad, el amor al prójimo en general. Quiero hablar en especial del amor fraternal. ¡Qué dichosos los que tienen muchos hermanos! ¡Qué dichosos hasta los que tienen solo uno!

Mi madre tenía siete hermanos, todos muy unidos. Mi padre tuvo solo una hermana y durante casi todo el tiempo que los recuerdo estaban enemistados por culpa de una herencia. Y a mi hermana Raquel y a mí nos prohibía mi padre visitar la casa de nuestra tía que tenía cinco hijos que eran nuestros primos. Nosotros, sin embargo, los veíamos a escondidas con la complicidad de mi madre.

Durante esa relación tan incómoda yo me hice el propósito de no distanciarme nunca de mi única hermana por ningún motivo, mucho menos por dinero ni cosas materiales. Así fue durante toda nuestra relación hasta que terminó sus días en Costa Rica.

En una ocasión hace más de 25 años, durante un viaje de vacaciones navideñas a la República Dominicana que hicimos mi esposa Krinilda y yo, con nuestros hijos Rigel y Ramón Antonio jr., durante la fiesta de la Nochebuena nos enteramos que dos de esos cinco primos, la mayor de las mujeres, Matilde y el mayor de los varones Momón, estaban enemistados y asistirían por separado a la festi vidad. Decidí preparar un pequeño espectáculo para intentar reconciliarlos. Redacté una carta para que la Leyera mi hija Rigel en primera persona, (como si la hubiera escrito ella misma). Pedí entonces a todos su atención y anuncié que mis hijos tenían un mensaje importante que decirles a los presentes. Rigel, entoces de nueve años, se paró frente a todos con su hermanito de siete años, Ramón jr, y leyó el mensaje mientras ambos se mantenían abrazados.

Ya no tengo una copia de esa carta pero en ella se hablaba primero de la vieja enemistad de mi padre y su hermana y de mi promesa de no disgustarme nunca con mi única hermana. Igualmente Rigel prometía en esa carta que nunca se pelearía con su único hermano. Luego se dirigía a nuestros dos primos disgustados pidiéndoles reconciliarse para que siguieran compartiendo esta belleza que es el amor fraternal. Todos los presentes lloramos de la emoción y Matilde y Momón se abrazaron en ese cálido reencuentro navideño.

Ya no tengo a mi hermana, pero sí tantos amigos, con muchos de los cuales comparto un estrecho y real amor fraternal.