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31 de mayo de 2011

El miércoles 31 de Mayo de 1961


Por cumplirse hoy 50 años de ese acontecimiento, reproduzco el artículo que fue publicado hoy hace un año en este blog:


HOY HACE 50 AÑOS

RELATO INÉDITO

El autor es el único testigo civil vivo que estuvo 
presente en el aeropuerto internacional dominicano
en los acontecimientos del día siguiente 
de la violenta muerte del dictador Trujillo cuando ese día 
llegó de París el heredero Ranfis Trujillo hijo.
Los días que siguieron fueron realmente pavorosos.

La noche anterior de ese día, (la del martes 30 de mayo de 1961), mientras un grupo de conjurados abatía a tiros al tirano Rafael Leonidas Trujillo Molina, en la prolongación de la Avenida George Washington de Ciudad Trujillo, yo (entonces con 22 años) me encontraba, ajeno a ese dramático suceso, disfrutando de un aromático café en La Cafetera de la calle El Conde de la capital dominicana en compañía de mi ex condiscípulo Julito Acevedo Martínez. Curiosamente predecíamos la cercanía del fin del dictador justo en el momento de la violenta muerte de Trujillo, a quien apodábamos “Chapita”, por su afición a las chapas (condecoraciones y  medallas).

La mañana siguiente, ese miércoles 31 de mayo de 1961 abordé a las 6:35 AM como de costumbre la guagua (autobús) que como empleado de tráfico de la PAN AMERICAN tomaba junto a la mayoría del personal del Aeropuerto Internacional de Punta Caucedo. Todo el trayecto al aeropuerto fue normal como habitualmente. No se había aún difundido la noticia del atentado con su desenlace fatal. Pero al llegar a la terminal de pasajeros, poco antes de las 8 AM, un pelotón de militares nos detuvo y ametralladoras en mano, nos pidió a todos, con visible nerviosismo, la cédula de identidad. Era evidente que se trataba de un contingente de la infantería de la Fuerza Aérea Dominicana de la base de San Isidro, tanto por sus pulcros e identificables uniformes camuflados como por las intimidantes tanquetas francesas que custodiaban la entrada a la par de las banderas oficiales: la tricolor dominicana y la del Generalísimo con sus cinco estrellas doradas. En todas las instituciones públicas era de rigor desplegar ambas banderas simultáneamente.

Intentando descubrir qué estaba pasando escudriñé los alrededores sin detectar nada sorprendente excepto precisamente las banderas: ambas estaban a media asta… Eso me puso los pelos de punta y seguidamente, con reprimida emoción, les anuncié en voz muy baja pero emotiva a mis compañeros de asiento: “¡Trujillo ha muerto!”…

Sin esperar a que me cuestionaran les expliqué, bajando aún más la voz, mi razonamiento, a dos compañeros comprobadamente antitrujillistas: Juan Suárez y Garibaldi Barreiro. Recordaba que en el “Manual de Academia Militar” que nos entregaban cuando hacíamos el servicio militar obligatorio, se indicaba claramente que la bandera dominicana se bajaría por diferentes razones en señal de duelo, mientras que la bandera del Generalísimo se desplegaría  a media asta únicamente con motivo de la muerte del propio “Generalísimo, Benefactor de la Patria y Padre de la  Patria Nueva”.

Tomamos a continuación nuestros puestos de tráfico y operaciones en la terminal para ser informados inmediatamente por la torre de control que todos los vuelos debían ser cancelados por el aún inexplicable cierre del aeropuerto. Ya el primer vuelo el PAA 432 había despegado desde San Juan, Puerto Rico y se le había ordenado sobrevolar hacia Port au Prince en Haití, con la advertencia de ser forzado a hacerlo por la Aviación Militar Dominicana.  Al revisar los mensajes de los largos rollos de papel del teletipo, se destacaba una circular a todos los aeropuertos de PAN AMERICAN en el mundo,  donde el gobierno de los EE.UU. prohibía el paso por sus territorios a todos los ciudadanos dominicanos.

Los norteamericanos conocían y apoyaban el complot contra Trujillo y de esa manera impedirían a su hijo “Ramfis” tomar control del gobierno, pues este se encontraba en París en uno de sus escandalosos viajes de juerga y las únicas vías de Europa a la República dominicana eran necesariamente a través de territorio de los Estados Unidos: New York, Miami y San Juan Puerto Rico. La embajada de los EE.UU  había manifestado su apoyo suministrando algunas de las armas a ser utilizadas en el golpe, a través de su agente especial Lorenzo Berry conocido como Wimpy y propietario del popular supermercado que llevaba este nombre como marca comercial. El aporte de esas armas era realmente simbólico, pues figuraban como parte del grupo dos generales y un teniente que tenían amplio acceso a los arsenales del ejército.

Entonces el teletipo empezó a sonar tecleando ruidosamente como siempre, pero esta vez nos hizo sobresaltar. Más aún cuando empezamos a leer el mensaje siguiente en inglés:

SPECIAL FLIGHT AF CHARTER NONSTOP ORY/CTJ ETA CTJ 0100Z STOP AIRCRAFT DOUGLAS DC8 CONSIGNED TO PAA STOP EXCOR VIP END

(VUELO ESPECIAL AIR FRANCE FLETADO SIN ESCALAS ORLY/CIUDAD TRUJILLO HORA ESTIMADA LLEGADA 01:00 DEL MERIDIANO DE GREENWICH* PUNTO AERONAVE DOUGLAS DC8 CONSIGNADA A PAN AMERICAN PUNTO EXTIENDAN CORTESÍAS PASAJEROS MUY IMPORTANTES FIN)

* Hora dominicana 7:00 PM

El Station Manager de PAN AMERICAN el norteamericano Sydney Newcomb le informó de esta llegada al jefe del SIM (Servicio de Inteligencia Militar) Coronel “Tontón” Acevedo, quien corrió a informarlo a sus superiores. A nosotros nos pareció evidente que los pasajeros “muy importantes” debían ser Ramfis Trujillo y su comitiva quienes habrían contratado el charter de AIR FRANCE en el aeropuerto de Orly de París ante la negativa de las aerolíneas de transportarlos como dominicanos, vía territorio norteamericano. Pagaron de contado, en billetes verdes de los EE.UU., según supimos después, US$ 29.000.

A eso de las 9 AM la empleada de la oficina principal de PANAM, Ligia Fiallo, nos llamó para adelantarnos las razones de la presencia militar en el aeropuerto. Nos dijo: “…anoche  hubo un atentado contra el Jefe, pero afortunadamente salió ileso”. Ligia era hija del General retirado Federico Fiallo, muy comprometido con Trujillo. La incertidumbre de lo sucedido  aumentaba cada vez más entre el personal civil del aeropuerto y nadie se atrevía a utilizar los teléfonos ante el temor de que estuvieran intervenidos, pero pesaba entre nosotros la casi certeza de la muerte de Trujillo al verificar, periódicamente, la bandera del Generalísimo que se mantuvo siempre a media asta.

Mientras en todo el territorio dominicano se mantenía un sepulcral silencio, ya la noticia corría en el extranjero desde el medio día, como un rumor no confirmado. En Costa Rica el escritor y político dominicano Juan Bosch, exiliado y virtualmente desconocido entonces en su propio país, iniciaba ese día con el respaldo tácito de don José Figueres Ferrer, los pasos que lo llevarían dos años después a su elección como Presidente constitucional.   No fue sino hasta a eso de las 4 PM que se rompió el silencio cuando  la radio oficial LA VOZ DOMINICANA dio la noticia cuando con lúgubre y muy pausada voz anunciaba una y otra vez:

“Anoche, en alevoso atentado perdió la vida el Generalísimo y Doctor Rafael Leonidas Trujillo Molina frente a un grupo de malhechores que en el día de hoy están siendo perseguidos tenazmente por este crimen que enluta a todo el país.  El Presidente Balaguer se dirige al aeropuerto de Punta Caucedo a recibir al General Rafael L. Trujillo Martínez,  quien vuela desde París en este momento”.

Casi simultáneamente el Coronel Acevedo ordenaba al representante de la PAN AMERICAN Sidney Newcomb que todo el personal civil debía abandonar el aeropuerto inmediatamente. Newcomb le dijo que necesitaba como mínimo dos personas: Garibaldi Barreiro (rip) de operaciones, responsable del cálculo de peso y balance de los aviones y Ramón Mena de tráfico de pasajeros, pues tenía instrucciones de extender todas las cortesías al grupo que llegaba, además de atender a la tripulación francesa. El coronel del SIM accedió y Gary y yo esperamos pacientemente junto al gerente Newcomb la llegada del avión.

Mientras las interminables horas pasaban, nuevos contingentes militares tomaban posiciones en los alrededores de la terminal  y en las pistas de aterrizaje. El Presidente Balaguer fue de los últimos en llegar. Antes ya se habían estado acomodando frente a la cada vez más numerosa tropa los generales hermanos del tirano Héctor Bienvenido Trujillo Molina (Negro) y José Arismendy Trujillo Molina (Petán), junto al  también General Arturo Espaillat (Navajita) graduado en la academia militar norteamericana de West Point, que jugó un importante papel al abortar el golpe de estado que debía seguir al ajusticiamiento y el Mayor General José René Román Fernández (Pupo), quien estaba entre los complotados y debía dirigir  el golpe de estado que nunca se dio. Román ostentaba el grado militar más alto después del de Generalísimo y como Secretario de Estado de las Fuerzas Armadas era virtualmente el jefe del ejército. Estaba junto a ellos también el coronel Johnny Abbes García, jefe del SIM de tenebrosos recuerdos.

A eso de las 6:30 PM el jet de AIR FRANCE se acercaba ya a la terminal, pero en lugar de empezar el descenso, comenzó a circunvolar la terminal a gran altura al tiempo que su capitán francés reclamaba por radio, primero a las autoridades de PAN AMERICAN las seguridades totales para el aterrizaje, además de los equipos normales como escaleras para pasajeros y generadores para el encendido y seguidamente solicitaba a la más alta autoridad militar del aeropuerto dar seguridades al General Trujillo sobre su recibimiento.  Luego de que hablé en inglés con el capitán de la nave, llamamos al Coronel Acevedo quien conversó por radio con Leland Rosemberg (embajador dominicano en Francia de origen austríaco, quien venía también a bordo del jet). Rosemberg se escuchaba  por el altoparlante de la sala de operaciones a gran volumen y con marcado acento alemán:

   “Habla el embajador Leland Rosemberg. El General Ramfis Trujillo desea saber quienes están en el aeropuerto para recibirlo”.

 “Tontón” le dio la lista de todos los generales, el Presidente Balaguer y el  de los oficiales al mando de los batallones de sus soldados de San Isidro. Finalmente el jet empezaría a descender y poco después aterrizaba y taxeaba frente a la terminal. Gary y yo nos manteníamos a escasos  metros cuando primero descendió Ramfis. Con ojos de borracho y barba de tres días fue recibido primero con un gran abrazo del General José René Román Fernández (Pupo), quien metralleta en mano pretendía ingenuamente que no sería descubierta su participación en la ejecución del tirano. (Al ser descubierto días más tarde, Ramfis lo asesinaría personalmente luego de insufribles torturas).

El resto de la comitiva descendió rápidamente: Rhadamés Trujillo Martínez, hijo menor del sátrapa; el embajador Leland Rosemberg; el playboy Porfirio Rubirosa; el coronel Gilberto Sánchez Rubirosa (Pirulo) sobrino de Porfirio y hermano de mi cuñado Alfredo; seguidos por una media docena de hermosas modelos francesas que luego supimos eran coristas desnudistas del Lido de París, el famoso teatro de la capital francesa. Completaban el grupo un par de amigos de La Cofradía* de Rhadamés Trujillo, y guardaespaldas militares que arreaban nueve perros pastor belga de la variedad rojiza terburen. Luego descendió el piloto del DC8 con el resto de sus asistentes y personal de servicio de abordo.

A mí me habían asignado llevar los franceses al  lujoso hotel Embajador, pues el avión y su tripulación estaban programados a permanecer esa  noche en tierra, pero cuando el piloto vio el aparatoso despliegue militar de recepción y enterado de la noticia del magnicidio, decidió levantar anclas partiendo de inmediato al más seguro aeropuerto de Point-A-Pitre en la isla francesa de Guadeloupe en el Caribe. Las modelos asustadas también, casi en pánico, regresaron al avión que despegó casi inmediatamente. Tan pronto pudimos, nosotros regresamos a nuestras casas a contar lo sucedido a nuestros familiares y amigos cercanos.

Los siguientes días fueron pavorosos. Oímos el tenebroso tableteo de las ametralladoras que retumbaba en el centro de la capital mientras tres complotados se defendían inútilmente muriendo frente a superiores fuerzas del gobierno. Uno de ellos, el Teniente Amado García Guerrero se enfrentó a tiros atrincherado en casa de una tía matando a un militar del SIM  e hiriendo a varios antes de caer acribillado, mientras que otros dos Juan Tomás Díaz y Antonio de la Maza caían indefensos inmolados a escasas seis cuadras de mi casa. Casi todos los demás fueron apresados, torturados y asesinados personalmente por Ramfis en su finca. Solo dos de los héroes sobrevivieron: Antonio Imbert Barreras que se asiló en la Nunciatura Apostólica y Luis Amiama Tio quien se refugió en la residencia del médico Tabaré Álvarez Pereyra (primo de mi madre Elba Moya Álvarez). Tabaré y su esposa Josefina Gauttier, lo ocultaron durante seis meses en un closet del baño de su habitación compartiendo con él su comida para que ni la empleada doméstica sospechara la presencia de un tercero en la casa.

Ese día 31 de mayo de 1961 y los días que siguieron están todavía frescos en mi memoria. Lo que pasó en los meses siguientes, es otra historia…

*La Cofradía era un grupo de amigos íntimos de Rhadamés Trujillo. Hace poco vino de paso a Costa Rica Frank Riccio Schiffino quien había sido miembro de la Cofradía y me comentó que él no vino en ese viaje con Rhadamés y que los miembros de la Cofradía que probablemente viajaron fueron Carlos Cochón y Tony Santos. Schiffino fue muchos años diplomático en la embajada dominicana en Costa Rica en el gobierno de Joaquín Balaguer y se casó localmente con una ex Miss Costa Rica.



24 de mayo de 2011

MI PRIMER VIAJE A BRASIL

El título suena como que he viajado a ese formidable país varias veces, pero en realidad esa fue la única vez que he ido, aunque no puedo descartar que vuelva a esa tierra maravillosa que es Brasil. ("Cada vez que me acuerdo de Brasil me río de Janeiro") ¿Ja, ja, ja?...

Estábamos a mediados de 1988 cuando entonces como Presidente de la CÁMARA COSTARRICENSE DEL LIBRO recibo una invitación de la Cámara del Libro brasileira para asistir a la Bienal do Livro en São Paulo. La Bienal do Livro se celebra cada dos años alternativamente en São Paulo y Río de Janeiro. Ese año le tocaba a São Paulo y se ubicaba en las afueras de esa gran metrópolis.

Luego de un largo y tedioso viaje aéreo vía Panamá y Río, llegué a São Paulo el fin de semana antes del comienzo de la feria para conocer un poco la ciudad. Recuerdo que ese primer sábado en la tarde cambié US$100 y me dieron una montaña de la moneda local, creo que unos 300.000 cruzeiros. En una tienda turística del centro compré un souvenir y algún maleante debió haber visto el fajo de billetes que me eché en el bolsillo, porque un par de minutos después fui asaltado por dos matones y mientras uno me agarraba fuertemente mi brazo izquierdo, el otro metía la mano bruscamente en mi bolsillo derecho. Sacó el fajo de billetes con tal rudeza y torpeza que los casi 300.000 cruzeiros volaron en el aire por toda la acera y parte de la calle. Los dos pillos se dieron ráidamente a la carrera mientras yo, gateando, me dedicaba con la ayuda de algunos transeúntes a recoger los miles de cruzeiros desparramados por doquier. En total recuperé el equivalente a US$80, perdiendo solamente unos US$18. Ese fue el primero de dos asaltos en mi vida. El segundo fue en Nicaragua en un intento también fallido de robarme un fino reloj, historia que contaré la próxima semana como parte del artículo para este blog.

El lunes siguiente me dirijo a la feria del libro en un moderno autobús que tomaba unos 50 minutos en hacer el recorrido en llegar a las formidables instalaciones feriales. Siempre me siento en autobuses y aviones en el asiento de pasillo de fila derecha para poder estirar y descansar mi larga pierna izquierda con desgastada y adolorida rodilla. (Mi pierna derecha es igual de larga pero con una rodilla menos desgastada...). A mi izquierda, es decir en el asiento del pasillo de la fila izquierda estaba sentado un serio señor sesentón, calvo y con larga barba blanca. Estudio su perfil y me llega la inquietud de que lo conozco de alguna parte. Como en 1988 había ya vivido 14 años en Costa Rica, me dirijo al serio señor y le pregunto: - Perdón amigo ¿Usted es costarricense? -Se vuelve a mí y me contesta sécamente: - ¡No!- Al mirarme de frente veo sus todavía brillantes ojos azules y ahora ya tengo la certeza de conocerlo. Entonces le insisto: -Perdón señor, entonces usted es dominicano.- Empieza a molestarse y me dice: - No falo portugués.- Esto me confirma que el tipo no habla ni portugués ni español ya que hasta confunde estos dos idiomas, por lo que descarto que sea hispanoamericano, español o brasileño y ni siquiera italiano. Entonces-me digo- ¡Tiene que ser gringo!- Nuevamente me dirijo al incómodo viajero y le pregunto en inglés: - Are you an American?- Es evidente que entiende mi pregunta porque me contesta: - I don't speak Englísh.- Como siento que pronuncia esta frase con marcado acento circunflejo caigo en cuenta que el hombre es francés y termino diciéndole: - Ah, vous êtes français?- Al fin me responde: - Oui Monsieur.- Entablo pues la conversación en francés: -Excusez-moi monsieur mai je suis certain de vous connaître. Il est probable que vous êtes éditeur en France. Moi je suis libraire au Costa Rica et peut-être que nous avons rencontré là-bas?-... (Perdóneme señor pero tengo la certeza de conocerlo. Es probable que usted es editor en Francia. Yo soy librero en Costa Rica y quizás nos hemos encontrado allá...). ¡Qué mundo más pequeño! ¿Saben que me dijo en francés?: Señor, no me moleste más, yo nunca he estado en Costa Rica y la única persona allá que conozco se llama Ramón Mena...Y naturalmente le respondí muy emocionado: C'est moi! (¡Soy yo!)

Claro, se trataba de Pierre-Dominique Parent, Director de la Oficina de Promoción de la Edición Francesa (OPEF) a quien conocí en París en mi primer viaje en 1979 (entonces con pelo abundante y larga barba negra). Coincidió que iba también invitado a la Feria del Libro y se hospedaba en el mismo hotel asignado a los profesionales del libro. Compartimos pues otros momentos mucho más agradables que ese primer encuentro.

Los brasileiros son muy acogedores espléndidos y fiesteros. Allá recuerdo con gran simpatía a Mario Fiorentino, propietario de la Librería Editora, que publicaba mapas en relieve. Mario me introdujo al famoso "rodizio", sabrosas carnes mixtas a la parrilla servidas en espadas o pinchos y cuya especialidad estriba en comer todo lo que el cuerpo aguante por un precio fijo. Ya en Costa Rica existen dos restaurantes brasileiros de esta especialidad culinaria.

No pude conocer Rio de Janeiro lo que reservo para mi segundo próximo viaje pero mis recuerdos de Brasil, (pronunciado allá "Brasíu") con su gente, su samba y su rodizio están gratamente imborrables en mis recuerdos.

19 de mayo de 2011

LA CÁMARA COSTARRICENSE DEL LIBRO Y SUS PRESIDENTES (3)


Como dijimos antes, la segunda votación y definitiva para elegir al presidente de la cámara en 1988 resultó 21 por Mena, 20 por Garbanzo y un voto nulo de un miembro pasado de copas que votó por error en ambas casillas. Luego supimos que fue uno de nuestro propio grupo, lo que “moralmente” nos daba un triunfo de 22 a 20.

La Junta Directiva estaba compuesta por tres miembros de la “oposición” muy fuertes y tres de mi propio grupo muy débiles, con un fiscal (de cuyo nombre no quiero acordarme), sin voto pero con mucha voz y siempre en contra de todo, quien generalmente influenciaba a los débiles con sus argumentos a favor de la “oposición”. Con el tiempo me enteré que los demás miembros de la Junta Directiva se reunían informalmente sin mi conocimiento y traían ya “cocido” las votaciones que se realizarían luego formalmente. ¡QUÉ DIFÍCIL SITUACIÓN!

La Cámara del Libro no tenía entonces oficinas propias y sesionaba generalmente en el local de su presidente. En este caso no fue muy diferente. Yo tenía una oficina separada de mi librería y la convertí en las oficinas de la Cámara con la diferencia que quité nuestro propio rótulo y pusimos solo en de la CÁMARA COSTARRICENSE DEL LIBRO, además de dedicarle el 100% a ella durante las horas laborales. Esto produjo necesariamente una merma en mi propio negocio que prefiero no comentar aquí.

Como muestra de las dificultades y fricciones de la Junta y su presidente veamos estos dos botones:

Comienzan en España los preparativos de su Feria Internacional en Madrid llamada LIBER. Como de costumbre el presidente de cada cámara latinoamericana es invitado y por consiguiente recibo una invitación a mi nombre. Lo informo a la Junta y esta decide por 5 votos a 1 (el mío) que quien debe viajar es el Vice-Presidente Garbanzo, pues el “pobrecito” nunca ha estado en Europa, mientras que Mena ya ha estado varias veces. ¡AVE MARÍA PURÍSIMA! ¿Es esto una Cámara del Libro o una Agencia de Viajes de beneficencia? Ya yo tenía el boleto aéreo a mi nombre, así que me toca entonces hacer lobby con los débiles, invitándolos a almuerzos y cenas con vino. Propongo una nueva votación. Esta vez 3 a favor del presidente y 3 en contra, pero como el presidente tiene doble voto en caso de empate, 10 días después Ramón estaba en Madrid.

Otro caso aún más traumático:

Se presenta la ocasión para una nueva feria del Libro de Costa Rica. Hacía dos años que no se realizaban ferias del libro y las anteriores eran pobretonas con un total de 10 o 12 expositores.

Insisto con la Junta Directiva volver a hacerlas en la Plaza de la Cultura pues ahí tengo muy buenas relaciones con su director Eduardo Faith. La votación se realiza y de nuevo el resultado es 5 a 1 en contra de mi propuesta. Como tengo mejores relaciones con los asociados directamente que con los de mi propia Junta, decido proponer a todos los miembros realizar la feria sin el aval de la cámara. La feria se realiza con gran éxito con un total de 22 expositores, lo que probablemente se convirtió en el chispazo para el logro tan notoriamente exitoso de las recientes Ferias del Libro en Costa Rica, con más de cuatro veces la cantidad de expositores.

En otra ocasión se presentó una invitación a la Feria del Libro en Brasil (La bienal do Livro de Sao Paulo) y se le permitió viajar libremente al presidente porque “los demás no hablaban portugués”. Yo tampoco lo hablaba, pero mis conocimientos de Inglés y Francés probablemente me daban “cierta cercanía” con el Portugués... (En un nuevo artículo contaré una simpática anécdota de este viaje.

Cansado de tanto batallar dentro de mi propia Junta Directiva y con mi propia librería descuidada por el lógico abandono, propongo y consigo celebrar nuevas elecciones de la Junta Directiva sin mi presencia, dos meses antes de su término estatutario.

Los presidentes que me sucedieron pasaron por la directiva sin pena ni gloria por lo que no creo que valga la pena (ni la gloria) referirme a ellos; no obstante merece aquí una mención de crédito quien fue un tiempo Director Ejecutivo y realizó una brillante labor: Óscar Castillo.

Hoy tenemos una nueva presidenta: Dunia Solano, quien a mi juicio ha sido la mejor entre todos incluyendo mi propio período. Pero prefiero que termine su gestión antes de referirme a ella.


11 de mayo de 2011

LA CÁMARA COSTARRICENSE DEL LIBRO Y SUS PRESIDENTES (2)

Estamos en 1988 y ante la urgencia de cambiar no solo al Presidente de la Cámara del Libro sino a toda la Junta Directiva, yo acepto entonces la proposición de don Antonio Lehmann de postularme a la Presidencia pero con una Junta Directiva renovada con compañeros del gremio sin tachas y dispuestos a trabajar árduamente. La tarea no es fácil. Primero decido hablar con el propio presidente en ejercicio don Luis Goicuría y me entero que llegaba esa tarde de viaje del extranjero. Les pido a los hijos dejarme recogerlo en el aeropuerto lo que aceptan. En el camino a la ciudad le cuento a don Luis toda la historia y acepta (¿ de buena gana?) dejar la Presidencia y votar por mí con una nueva y pujante directiva.

Luego hablo con los grandes de entonces LEHMANN, TREJOS y UNIVERSAL, les pido sus respaldos y me los dan. Y la cosa empieza a complicarse. Cuando los demás miembros de la Junta Directiva en ejercicio se enteran de mi plan de cambiarlos a todos, se movilizan y forman una nueva papeleta encabezada por José Francisco Garbanzo, Jefe del Departamento de libros de la UNIVERSAL, a pesar de que tanto él como el dueño de la empresa don Hubert Federspiel habían respaldado mi candidatura.

Ante esa nueva situación decidimos los compañeros de mi sugerida nueva Junta Directiva, realizar una campaña de publicidad al estilo de las campañas políticas para elegir presidentes de gobiernos: preparamos discursos, hicimos afiches, folletos, volantes y visitas a cada uno de los asociados, además de proponer a los no asociados de prestigio, integrarse para poder contar con sus votos. El grupo de "la oposición" hizo otro tanto. Pronto constatamos, mediante las visitas y llamadas, que la situación estaba bastante pareja. Muchos eran clientes importantes de Garbanzo y no deseaban contrariar a mi opositor, incluído el propio Goicuría.

Luego de una muy reñida y sonada campaña electoral llegó el día de las elecciones. El "burumbún" que armamos ambos grupos fue tal que llegaron a la Asamblea por primera y única vez (nunca más repetida), TODOS los asociados de la CÁMARA COSTARRICENSE DEL LIBRO. Entonces, muchísimo más pequeña que ahora, los 42 asociados; se presentaron puntualmente TODOS. No hubo necesidad de una segunda convocatoria, pues a la hora señalada estábamos todos presentes: mis compañeros éramos "EL GRUPO ACCIÓN" mientras que nuestra "oposición" se presentaba con el poderoso Garbanzo y su grupo de "experiencia". Yo había propuesto votar por las papeletas completas, pero se rechazó mi moción porque según los estatutos la elección debía ser por cada puesto independientemente de otros. La votación se realizó en el más absoluto secreto y al empezar por la elección de la Presidencia el resultado fue increíble: 21 por Mena y 21 por Garbanzo...

Don Antonio Lehmann propuso que "nos fumáramos la pipa de la Paz" y que aceptáramos seis meses del cargo cada uno. Garbanzo aceptó, yo no. Propuse votar de nuevo permitiéndonos primero a cada uno exponer brévemente las razones por las que debían de votar por nosotros. Así lo hicimos y la nueva votación produjo este nuevo resultado: 21 votos por Mena, 20 por Garbanzo, más un voto nulo. (Un miembro pasado de copas votó por error en ambas casillas). Así las cosas, don Antonio Lehmann, quien tenía un solo voto pero UNA GRAN VOZ, propuso nuevamente otra "fumada por la Paz" y que se ligieran los restantes intercalando miembros de los dos grupos, empezando con que se eligiera a Garbanzo como Vice-Presidente. La Asamblea acogió por mayoría esta moción aunque yo manifestara mi renuencia. El reultado fue la elección de una Junta mixta con un muy fuerte oposicón EN CONTRA DE TODO y un pequeño grupo de mi propio partido muy débil y poco interesado, pues los más fuertes de mi grupo retiraron su candidatura ante la forma de elección mixta. Entonces sería quizás más interesante contar qué pasó después, en el blog del próximo martes.

Hasta entonces.

3 de mayo de 2011

LA CÁMARA COSTARRICENSE DEL LIBRO Y SUS PRESIDENTES

Nuestra querida Cámara del Libro se creó en 1978 unos meses después de que abriera al público nuestra librería. Mi ex socio Gilberto Dello Strollogo participó en la Asamblea constitutiva pero no quiso ser miembro fundador porque los miembros que la iniciaron eran "revisteros" (distribuidores de revistas); "plazistas" (vendedores de enciclopedias a plazos) y "saldistas" (vendedores de libros de saldo o de segunda). Prefiero no incluir en estas categoría a los "piratas" para no ofender a los de las tres catagorías anteriores. No participaron las grandes e importantes librerías de entonces: LEHMANN, UNIVERSAL, TREJOS ni otras más pequeñas, ni las grandes editoriales. Su primer presidente fue un revistero co-propietario de La Casa de las Revistas, Luis Fernando Calvo Fallas.

Luego de que a fin de 1978 adquiriéramos el 100% de nuestra empresita, entonces Librerías Italianas S.A., corrí a inscribirme como socio de la Cámara y desde entonces he velado como "fiscal autoadhonoremizado" de la Presidencia y su Junta Directiva.

Años después de reelecciones consecutivas del mismo Presidente-fundador y sin ver progresos en las acividades de la cámara, incluyendo pobretonas Ferias del Libro donde además de revistas, enciclopedias y saldos, por lo menos se incluían buenos libros españoles de las editoriales BLUME, POMAIRE y GRIJALBO. (No menciono otros excelentes libros porque eran los míos...), inicié junto al español Pedro Verdú una campaña para cambiar el presidente para atraer a los grandes libreros, incluso ofreciéndoles la presidencia a don Antonio Lehmann (rip) , a don Huber Federspiel (rip) y a don Agustín Trejos (rip), propietarios de las tres grandes librerías como incentivo para asociarse. No convencí a ninguno de postularse, pero me ofrecieron integrar sus empresas a la cámara a cambio de que se eligiera un presidente más "representativo" del libro.

Buscamos Verdú y yo por todos los rincones y aunque el mismo Pedro Verdú calificaba, decidimos que debía ser un residente permanente el elegido. Así fue como encontramos a don Luis Goicuría, quien aunque era un "plazista", inspiraba respeto en el medio peinando sus abundantes canas y anudando su permanente corbata y a quien no se le conocían tachas en el medio. Así logramos que los grandes libreros y editores ingresaran a la cámara comenzando así su fortalecimiento con miembros de mayor prestigio en el medio que los propios fundadores.

Pero la PRESIDENCIA de lo que sea parece tener un gusto especial que tiende a los nombrados querer perpetuarse en el poder y siempre anuncian el "sacrificio" de dejar todo por el bien común de los demás. Así pasa en los gobiernos, en empresas y en instituciones como esta semana en nuestra Asamblea Legislativa. No podía ser diferente en la Cámara Costarricense del Libro y Goicuría fue reelegido varias veces.

De nuevo, Pedro Verdú y yo iniciamos otra campaña para buscar un nuevo presidente más activo. Visitamos él y yo a todos los grandes de la edición y del libro en general para proponerles la presidencia. Todos alegaron estar demasiado ocupados para dedicarse a esa actividad y fue finalmente don Antonio Lehmann quien propuso: ¿Y por qué no usted, don Ramón?

Fue así como decidí tomar el "sacrificio de dejar todo por el beneficio de los demás"

...lo que contaré en el artículo del próximo martes.