No hay realmente una buena y placentera comida sin la compañía de un buen vino. Y si este es francés: ¡Mejor todavía! El vino francés es considerado como el vino número uno a nivel mundial. No hace falta que este sea una de las más altas y costosas categorías como Château o Négociant. Pueden ser desde los de “Denominación de Origen Controlada” hasta los “vins de table” (vinos de mesa). Todos los vinos franceses son desde excelentes hasta muy buenos; no hay menos de ahí. Entre los más populares están los “Cabernet Sauvignon” y los Merlot, ambos presentes en la FERIA DEL LIBRO DE COSTA RICA.
En mi primer viaje a Francia en 1979 le pregunté a mi buen amigo “restaurateur” dueño de un fino restaurante parisino Monsieur Serge Paristky: ¿Qué vino va con qué? ¿Qué tan cierto es que el vino blanco va con los pescados y mariscos y el tinto con las carnes rojas? Me dijo: - “Si el vino es uno solo, ¡debe ser tinto!, no importa si usted sirve carnes blancas o rojas”- Y continuó: -“Si se sirve más de un vino, entonces es cuando entra el vino blanco como aperitivo o con una entrada ligera, sirviendo siempre el tinto con el plato principal y con los quesos; al final se puede volver a tomar el blanco con el postre”. Es posible también servir como aperitivo un kir que es una copa de vino blanco con unas gotas de Crème de Cassis y si este fuera con champagne se denomina Kir Royal (El kir de los Reyes). Y a propósito, el champagne es el vino de las fiestas y va con todo, desde aperitivo, hasta servirse como único vino para toda la comida. El vino rosado está más cerca del blanco que del tinto y por lo general sustituye al vino blanco con las entradas o se toma solo con canapés. Esas son las reglas básicas, pero se pueden cambiar al gusto personal de cada quien.
Las copas de todos estos vinos son altas, con un vástago estrecho entre la base y el recipiente, para poder sostener la copa por este vástago evitando que el calor de la mano caliente el vino en ella que debe ser fresco, si es tinto, o ligeramente enfriado si es blanco o rosado. En cambio, las copas de cognac (que es un brandy francés de la región de Cognac) son bajas sin vástago, precisamente para sostenerlas rodeándolas con el calor de la mano. Y a propósito de este brandy francés que es el cognac, existen tres categorías que definen su añejamiento y calidad. De menor a mayor: el Tres Estrellas, el V.S., el V.S.O.P y el NAPOLEON, llamado este último popularmente “Cognac de 100 años”.
¿Y por qué se llama así V.S.O.P. quizás este, el más popular? Porque originalmente estas siglas correspondían en inglés a VERY SPECIAL OLD PALE (Muy especial viejo y pálido). Pálido porque antiguamente el cognac era oscuro para camuflar las impurezas, de manera que mientras más claro y pálido, más puro era. ¿Y por qué en inglés si el cognac es francés? Pues porque los franceses de entonces pensaban que el idioma inglés era chic, mientras que el resto del Mundo piensa que lo chic es hablar francés...
Una querida ex Agregada Cultural de la embajada de Francia, Madame Géneviève Berreby me dijo una vez que en París se dice que V.S.O.P. significa: VERSER SANS OUBLIER PERSONNE. (Servir sin olvidar a nadie), mientras que otro amigo mejicano me corrigió que en México se dice más bien: ¡VIRGEN SANTÍSIMA OTRO POQUITO!...
21 de noviembre de 2011
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Ramón A. Mena Moya, naturalista, librero/editor, empresario, nació en Santo Domingo, República Dominicana en 1938. Realizó estudios de Ingeniería Civil y Topográfica en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y de Alta Gerencia en la Universidad de Michigan EE.UU.
Gracias maestro por las lecciones de "cultura con sabrosura", en este caso, relativa al arte de tomar el vino y combinarlo con las comidas. Debo confesar que lo poco que conozco al respecto, lo apendi de ti. Saludos,
ResponderSuprimirArmando
Amigo, Ramón excelente articulo muy edificante.
ResponderSuprimirUn gran abrazo.
Muchas gracias amigo Néstor.
ResponderSuprimirSalud,
Hola Ramón,
ResponderSuprimirTu dices que No hay realmente una buena y placentera comida sin la compañía de un buen vino.
Estoy de acuerdo que un buen vino agrega mucho a una buena comida, pero más importante todavía es el ambiente al comer...con ó sin vino.
Una de las comidas más agradables que he comido era en la orilla de un lago en el Canadá disfrutando de una trucha acabada de sacar del lago y preparada encima de un fuego de ramos de pino, acompañada por una botella de cerveza (del lado francés del Canadá) enfriada en una pila nieve que había sobrevivida el invierno recién pasado. El ambiente primitivo, el sentido de libertad y independencia de la civilización y el disfrute de haber hecho la comida uno mismo, hacían esta comida una de las más memorables para mí.
Por otra parte he compartido una comida en casa de un amigo con un buen vino francés que sin embargo resultó un semi-fracaso. Aquí es lo que pasó: el amigo había servido como diplomático en el Ecuador donde compró un hotelito muy viejo para su residencia. A este hotel el due;o anterior hizo modificaciones durante una de las revoluciones Ecuatorianas. Después de un terremoto en 1970, mi amigo empezaba notar un olor a vino cada vez más fuerte que venía del sótano. Investigando, encontró una mancha en una pared y, con la ayuda de un albañil, rompieron ésta y encontraron detrás una habitación que antes servía al hotel de almacén de vinos. Un estante se había roto en el terremoto y las botellas rotas causaron el olor. Por suerte, muchas botellas no se rompieron. Cuando mi amigo las examinó encontró que la de menor edad era del 1950! Las más antiguas eran del 1920. ¡Un tesoro! Eventualmente él logró llevárselas a Santo Domingo.
Mi amigo me invitó a tomar una de estas botellas en una cena en su casa. Me dijo que iba brindar un Bordeaux del año 1940, nada más ni menos un Chateau Latour 1er Grand Cru Classe Pauillac . Desgraciadamente, otro comensal mostró tan poca apreciación para el vino de aperitivo, bebiéndolo como un refresco, que el anfitrión me dijo en voz baja: “Lo siento, Hans, pero no voy a brindar el Latour; tal vez otro día.”
Nunca llegamos a tomar este vino, ya que Fedora y yo nos mudamos a otra ciudad y perdí contacto con mi amigo.
¡Este buen vino nos acompaño sin salir de su botella!
Saludos de la Florida.
Muchas gracias Hans por tu excelente comentario.
ResponderSuprimirCoincidencialmente también he comido truchas arcoiris (Salmo gaineiri) en Costa Rica pescadas por mí a la orilla de un frío río de aguas puras y tormentosas, asadas con fuego improvisado y cervezas frías.
En otra ocasión estuve pescando truchas de lago en el Lake Superior de Minessota. Truchas comidas luego en la casa.
También he estado a la par de un tranquilo y hermoso lago de Canada en Lake of the Woods, Ontario. Esa vez sin pescar truchas.
Salud
Esta muy divertido e informativo el articulo sobre los vinos --y los franceses son muy buenos, pero como para los vinos se hicieron los colores, yo prefiero los italianos!
ResponderSuprimirGracias María:
ResponderSuprimirLos italianos son casi tan buenos y muchísimo más baratos...
Salud