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13 de septiembre de 2011

El Ave María de Schubert

Una de mis piezas musicales preferidas es esta AVE MARIA del gran austríaco Franz Schubert, introductor del Romantisismo, tanto instrumentada al piano, orquestada o cantada por un buen tenor lírico. Sus primeros acordes, sobre todo al piano me recuerdan el primer movimiento de la sonata Claro de Luna de Bethoveen. (Y que me perdone Jacques Sagot)...

Tengo muy gratos recuerdos de esta AVE MARIA de mi adolescencia y juventud. Pero el más memorable de todos ellos ocurrió no hace tanto: unos 14 años como veremos más tarde.

Muchísimos años antes que eso, conversaba "seriamente" con mi hija Rigel, entonces de nueve años. Y le puse la pregunta: "¿Qué piensas del matrimonio? ¿Con quién y cómo te gustaría casarte?" A esto me respondió dulcemente: "Papito, ¡yo nunca me casaré, pues siempre quiero estar contigo!" Es natural que la respuesta me emocionó mucho pero pude reprimir mis sentimientos para anunciarle: "Te apuesto a que un día te casarás y que yo te cantaré el AVE MARIA ese día"...

Nunca volvimos a tratar el tema, hasta que un día, muchos años después, mi hija me recordó mi promesa diciéndome: "Me caso dentro de un mes con Arturo Menesses y como me prometiste, quiero que me cantes el AVE MARIA en la ceremonia nupcial." Se me puso la carne de gallina al recordar mi oferta y ni corto ni perezoso al día siguiente me fui a tomar clases de canto con la exquisita contralto lírica profesora Yamileth González, a fin de hacer un papel decoroso. Tres semanas bastaron para pulir la pieza de Schubert. También ensayamos el AVE MARIA de Gounod pero esta última termina en difíciles agudos que no quería afrontar en un momento de tanta emoción. Así que cuando ya tenía a Schubert lijado y pulido, surgió un contratiempo: el pastor de la iglesia evangélica y ejecutor de la ceremonia religiosa se enteró de mi participación y se opuso alegando que "el AVE MARIA es una composición católica". Propuse entonces cambiar de pastor, cambiar de iglesia o lo que fuera con el propósito de realizar mi regalo. Hablé con mi amigo el pastor Alexis Cedeño quien opinó que era una tonta decisión de su colega. Alexis fue regañado por sus superiores y me trajo alternativas musicales "más apropiadas y tan hermosas como el AVE MARIA". Yo sentencié: "Si no me dejan entrar a la ceremonia me pararé en la puerta de la iglesia y cantaré a viva voz la prometida AVE MARIA." Hubo llantos, pleitos, y hasta amenazas de divorcio por mi posición tan "troglodita".

Finalmente, ante mi intransigencia, los superiores de la iglesia accedieron y pude llegar a cantar la hermosa composición. Inmediatamente antes de iniciar los acordes de la pista musical que traía, le pedí al pastor su propia biblia evangélica donde leí:

Lucas 1,26-28:
"Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo»".
Lucas 1,42:
"Y exclamando con gran voz, dijo: "Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno".

Con lo que demostraba que el AVE MARIA no era una composición estrictamente católica. Y seguidamente cumplí con mi promesa de tantísimos años, cantando con grata emoción el AVE MARIA de Schubert.

Y a propósito de Schubert, se dice que este se inspiró en un vaso de leche para componer su famosa Serenata: Una noche, habiendo dejado un vaso de leche sin tomar, soñó que el vaso le decía: "Hoy soy leche de Schubert; mañana SERE-NATA DE SCHUBERT"...
                               

12 comentarios:

  1. Gracias por el artículo don Ramón. Sin duda su canto ese día, es uno de los recuerdos más gratos de nuestra pandereta boda en nuestras panderetas mentes. Gracias por cumplir su promesa a Rigel y por añadir otro gratísimo recuerdo a ese inolvidable día. Se lo agradecemos siempre.

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  2. Asi me gusta, la alegría que debe de haber sentido tu hija en su boda, y el orgullo de ver a su padre cantarle su sueño ofrecido, se lo llevara de por vida. Pasarle por encima a esa idea tan ridicula de no permitirlo hacer fue un taponazo de boca de que es mas importante en la vida: la felicidad de tu hija ese dia, o la dogmatica y añeja costumbre de las religiones, diseñadas hace miles de años.

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  3. Rubén Solano J.Sep 13, 2011 03:52 PM

    ¡Carajo! Es la más maravillosa y llena de amor rebeldía que he leído en los últimos tiempos. Solo por una hija comete uno semejantes desplantes ante los santones de la religiosidad. Felicidades, Señor.

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  4. Ramón que interesante artículo, realmente es usted una persona muy peculiar y con una personalidad inteligentemente explosiva

    Saludos,

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  5. Iván García GuerraSep 14, 2011 07:54 AM

    No sabia que cantabas. Hubiera dado lo que no tengo por estar alli....

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  6. ¡ASÍ ES COMO HACE UN VERDADERO HIJO DE LEO! JAJAJA... Fé.

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  7. Excelente artículo el del Ave María de Schubert . Definitivamente como escritor tienes un gran dominio de la trama, sabes como mantener al lector en suspenso. Sinceramente te felicito, por este y los otros que he leído.

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  8. Siempre leo con fruicion tus articulos.
    Gracias!
    Saludos.

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  9. Gracias, mi querido Ramón, leí tu blog, con la referencia que hacés a mi persona, y tu anécdota de cantante, que te catapulta, automáticamente, entre los grandes tenores líricos de la historia del belcanto de nuestro siglo. ¡Sólo vos podés ser capaz de esos arrestos! Por lo demás, después de la cuarentena, no hay nada qué celebrar, y sí mucho que deplorar en los cumpleaños, esas nefastas fechas que nos van aislando generacionalmente, robando amigos y seres amados, por definición insustituíbles, que nos van dejando cada vez más solos, y acercándonos a la muerte -que, te aseguro, es lo que menos me importa del proceso. Lo que más me duele son esas plazas vacantes, esas ausencias, esos "hoyos negros" que la vida nos va dejando... simplemente no hay cómo llenarlos, y todo aquel que muere nos asesina un poco. El 15 de setiembre (mal día para una publicación de esa naturaleza, pero eso no es culpa mía) aparecieron en Página Quince una serie de "Greguerías contra la muerte" que escribí y mandé al periódico hace algún tiempo. No son lectura agradable, no son "for all tastes", pero son sinceras, y expresan algunas de mis inquietudes al respecto. Leelas, si podés, o te apetece.

    Te mando un fuerte, entrañable abrazo. Estoy feliz de que hayamos podido rescatar la conferencia sobre Madame Bovary para el 15 de noviembre. Nos veremos pronto en Costa Rica. Entretanto, sin duda, nos estaremos hablando.

    Tu amigo Jacques

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  10. Norma Carpio C.Sep 19, 2011 01:27 PM

    Siempre disfruto sus correos. Me encanta la facilidad que tiene para describir las situaciones de un modo tan agradable. Una duda: el nombre de la profesora está correcto? o se trata de Yamileth Quesada Mayorga?

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  11. Ramón Mena MoyaSep 19, 2011 01:28 PM

    RESPUESTA DE RAMÓN:

    Muchas gracias Norma:

    Su comentario siempre es bienvenido.

    Así es. Cometí el error en el apellido de Yamileth.
    Se trata de Yamileth Quesada y no González como dije.

    Y usted Norma ¿Quién es? No la recuerdo.

    Gracias mil

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  12. Buenas tardes don Ramón. Cómo está usted?... se acordará de mí?.. no creo. Si ni me conoce, salvo por uno que otro correo.

    Me ha gustado mucho su comentario sobre el Ave María de Schubert y su historia sobre la determinación que asumió para cumplir la promesa que le había hecho a su hija. Soy católica, practicante, y le soy honesta… pierdo la paz cuando algún hermano separado se refiere a la Santa Madre del Señor como un ser humano cualquiera y nos tachan de idólatras cuando pedimos su intercesión para alcanzar algún favor de su Hijo… Es que acaso cuando estamos con una dificultad no es cierto que recurrimos a familia y amigos y les decimos: … por favor, haz una oración por mí, que tengo este problema y necesito que ores.. eso es interceder!!… entonces… quién no confía en su madre para pedirle un favorcito??!!!...

    Cantar el Ave María de Schubert y el de Gounod no es fácil. Hace años estuve en un coro de cámara para cumplir un sueño. Quería saberme capaz de cantar un villancico, y cuando lo logré me salí del coro porque no contaba con tiempo suficiente para ensayar y ocuparme de mi voz como lo exigía este arte. Decía el Director que yo era una soprano, disfrazada de contralto buscando ser tenor… tanto así, que una que otra vez acompañaba a éstos en los ensayos. Incluso en los descansos, nos poníamos a interpretar algún pedacito de Il Paglacci para ver quién sostenía más las notas…

    Una vez en un ensayo decidí no cantar para que mi propia voz no me estorbara y escuchar a mi compañera soprano que cantaba como los ángeles. El director se dio cuenta e hizo una pausa en el ensayo para preguntarme porqué estaba callada. Yo le dije que las notas de ese Ave María eran muy difíciles y que quería escuchar el canto de la soprano. Me sacó del ensayo, no sin antes regañarme con la advertencia de sacarme del coro si no me “enfilaba”. Las veces que me hizo hacer un solo para escuchar con absoluta nitidez mi voz se reía y me decía que ni yo misma me la creía… era cierto. Hace unos años él murió de cáncer de próstata…. Como diría mi abuelita: ¡que Dios lo haiga perdonado!

    Espero que usted se encuentre bien, y que de vez en cuando le haga el regalo al Hijo predilecto de darle una serenata a su mamá. Dicen que quien canta, ora dos veces.

    Le saluda,

    Natalia.

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