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24 de mayo de 2011

MI PRIMER VIAJE A BRASIL

El título suena como que he viajado a ese formidable país varias veces, pero en realidad esa fue la única vez que he ido, aunque no puedo descartar que vuelva a esa tierra maravillosa que es Brasil. ("Cada vez que me acuerdo de Brasil me río de Janeiro") ¿Ja, ja, ja?...

Estábamos a mediados de 1988 cuando entonces como Presidente de la CÁMARA COSTARRICENSE DEL LIBRO recibo una invitación de la Cámara del Libro brasileira para asistir a la Bienal do Livro en São Paulo. La Bienal do Livro se celebra cada dos años alternativamente en São Paulo y Río de Janeiro. Ese año le tocaba a São Paulo y se ubicaba en las afueras de esa gran metrópolis.

Luego de un largo y tedioso viaje aéreo vía Panamá y Río, llegué a São Paulo el fin de semana antes del comienzo de la feria para conocer un poco la ciudad. Recuerdo que ese primer sábado en la tarde cambié US$100 y me dieron una montaña de la moneda local, creo que unos 300.000 cruzeiros. En una tienda turística del centro compré un souvenir y algún maleante debió haber visto el fajo de billetes que me eché en el bolsillo, porque un par de minutos después fui asaltado por dos matones y mientras uno me agarraba fuertemente mi brazo izquierdo, el otro metía la mano bruscamente en mi bolsillo derecho. Sacó el fajo de billetes con tal rudeza y torpeza que los casi 300.000 cruzeiros volaron en el aire por toda la acera y parte de la calle. Los dos pillos se dieron ráidamente a la carrera mientras yo, gateando, me dedicaba con la ayuda de algunos transeúntes a recoger los miles de cruzeiros desparramados por doquier. En total recuperé el equivalente a US$80, perdiendo solamente unos US$18. Ese fue el primero de dos asaltos en mi vida. El segundo fue en Nicaragua en un intento también fallido de robarme un fino reloj, historia que contaré la próxima semana como parte del artículo para este blog.

El lunes siguiente me dirijo a la feria del libro en un moderno autobús que tomaba unos 50 minutos en hacer el recorrido en llegar a las formidables instalaciones feriales. Siempre me siento en autobuses y aviones en el asiento de pasillo de fila derecha para poder estirar y descansar mi larga pierna izquierda con desgastada y adolorida rodilla. (Mi pierna derecha es igual de larga pero con una rodilla menos desgastada...). A mi izquierda, es decir en el asiento del pasillo de la fila izquierda estaba sentado un serio señor sesentón, calvo y con larga barba blanca. Estudio su perfil y me llega la inquietud de que lo conozco de alguna parte. Como en 1988 había ya vivido 14 años en Costa Rica, me dirijo al serio señor y le pregunto: - Perdón amigo ¿Usted es costarricense? -Se vuelve a mí y me contesta sécamente: - ¡No!- Al mirarme de frente veo sus todavía brillantes ojos azules y ahora ya tengo la certeza de conocerlo. Entonces le insisto: -Perdón señor, entonces usted es dominicano.- Empieza a molestarse y me dice: - No falo portugués.- Esto me confirma que el tipo no habla ni portugués ni español ya que hasta confunde estos dos idiomas, por lo que descarto que sea hispanoamericano, español o brasileño y ni siquiera italiano. Entonces-me digo- ¡Tiene que ser gringo!- Nuevamente me dirijo al incómodo viajero y le pregunto en inglés: - Are you an American?- Es evidente que entiende mi pregunta porque me contesta: - I don't speak Englísh.- Como siento que pronuncia esta frase con marcado acento circunflejo caigo en cuenta que el hombre es francés y termino diciéndole: - Ah, vous êtes français?- Al fin me responde: - Oui Monsieur.- Entablo pues la conversación en francés: -Excusez-moi monsieur mai je suis certain de vous connaître. Il est probable que vous êtes éditeur en France. Moi je suis libraire au Costa Rica et peut-être que nous avons rencontré là-bas?-... (Perdóneme señor pero tengo la certeza de conocerlo. Es probable que usted es editor en Francia. Yo soy librero en Costa Rica y quizás nos hemos encontrado allá...). ¡Qué mundo más pequeño! ¿Saben que me dijo en francés?: Señor, no me moleste más, yo nunca he estado en Costa Rica y la única persona allá que conozco se llama Ramón Mena...Y naturalmente le respondí muy emocionado: C'est moi! (¡Soy yo!)

Claro, se trataba de Pierre-Dominique Parent, Director de la Oficina de Promoción de la Edición Francesa (OPEF) a quien conocí en París en mi primer viaje en 1979 (entonces con pelo abundante y larga barba negra). Coincidió que iba también invitado a la Feria del Libro y se hospedaba en el mismo hotel asignado a los profesionales del libro. Compartimos pues otros momentos mucho más agradables que ese primer encuentro.

Los brasileiros son muy acogedores espléndidos y fiesteros. Allá recuerdo con gran simpatía a Mario Fiorentino, propietario de la Librería Editora, que publicaba mapas en relieve. Mario me introdujo al famoso "rodizio", sabrosas carnes mixtas a la parrilla servidas en espadas o pinchos y cuya especialidad estriba en comer todo lo que el cuerpo aguante por un precio fijo. Ya en Costa Rica existen dos restaurantes brasileiros de esta especialidad culinaria.

No pude conocer Rio de Janeiro lo que reservo para mi segundo próximo viaje pero mis recuerdos de Brasil, (pronunciado allá "Brasíu") con su gente, su samba y su rodizio están gratamente imborrables en mis recuerdos.

4 comentarios:

  1. Gracias por el artículo don Ramón, lo disfruté mucho. No en vano dicen que el mundo es pequeño para aquellos que saben estar atentos a lo que pasa a su alrededor. Por cierto, ¡que bueno el rodizio!
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  2. ¡ME ENCANTÓ RAMÓN!... INTERESANTE HISTORIA, ABRAZOS, FÉ
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  3. Ramon Mena MoyaMay 24, 2011 09:19 AM
    RESPUESTA DE RAMÓN:

    Gracias querida Fé.
    Disfruto much también de tus escritos.

    Cariños
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  4. Espero poder leer pronto tus comentarios a tu segundo viaje a Brasil. Saludos,

    Armando
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