Efímeros encuentros con estos dignatarios
Desde mi llegada a Costa Rica en 1974 hemos tenido aquí diez presidentes elegidos democráticamente cada cuatro años sucesivamente y yo he tenido el gran honor de haber compartido con cada uno de ellos generalmente en efímeros encuentros, con la excepción de don Daniel Oduber. En total han sido hasta ahora once. ¿Cómo que once? ¿Diez menos uno no son nueve? Bueno, es que mis encuentros incluyen a tres presidentes de períodos anteriores. ¿Y nueve y tres no son doce? Sí, sí, ya sé, lo que pasa es que hay que restar uno porque don Óscar Arias lo ha sido dos veces en estas casi cuatro décadas. Pongámoslos en orden cronológico de sus presidencias:
José Figueres 1948/1949. También en 1953/1958 y 1970/1974.
Todos saben que le llamaban don Pepe, pero supongo que muy pocos conocen su nombre completo: José María Hipólito Figueres Ferrer. Aunque yo llegué a Costa Rica en 1974 (en noviembre) ya don Pepe había dejado la presidencia en mayo de ese año. Sin embargo, ya siendo expresidente, creo que en 1977, nos encontramos en la esquina de la antigua Biblioteca Nacional en San José. Don Pepe, caminaba solo, como acostumbraba, y yo venía de la Oficina Comercial de la Embajada de Francia con el agregado comercial de entonces don Pierre Perès. Don Pepe reconoció a Monsieur Perès y se detuvo un rato a conversar con él. Tuve la ocasión de agradecerle ahí a don Pepe sus decisivos apoyos en contra de la dictadura de Trujillo y a la posterior democratización de mi República Dominicana.
Mario Echandi Jiménez 1958/1962.
En dos ocasiones participé en 2007 y 2008 en las fiestas de sus 92 y 93 cumpleaños en su casa invitado por nuestro amigo Manuel Gutiérrez. Entre los muchos recuerdos menciono la afición de don Mario a alimentar las aves y ardillas silvestres que llegan a su patio con papaya y maní tostado que las ardillitas pelaban con suma destreza. También nos permitió don Mario a algunos asistentes fotografiarnos con el bombín que él usó en su toma de posesión. Don Mario aún vive pero ya no celebra más años.
Francisco Orlich Bolmarcich 1962/1966.
No cuenta, pues Orlich falleció en 1969, antes de mi llegada a Costa Rica.
José Joaquín Trejos Fernández 1966/1970.
Recordado por ser un presidente muy honesto y austero, don José Joaquín era el dueño de la imprenta Trejos Hermanos Sucesores S.A., con quienes habíamos contratado la impresión de la Guía Telefónica que yo dirigía. En varias oportunidades compartí con él brevemente con un gran respeto a su antigua investidura. Fue el día que terminamos la impresión de la primera Guía Telefónica (CASI A TIEMPO) en 1975, que lo festejamos en el patio de la imprenta con petardos, fuegos artificiales y con bailes improvisados. Don José Joaquín, siempre muy serio, participó esa vez con nosotros y contagiado con nuestro entusiasmo celebró muy risueño el que yo le recordara su apodo de “Cielito Lindo” que el pueblo le había cariñosamente otorgado por “ese lunar que tienes junto a la boca...”.
Daniel Oduber Quiroz 1974/1978.
Ha sido el único con quien no tuve el honor de compartir, pero recuerdo haberlo visto un domingo conversando con su Ministro de Cultura don Guido Sáenz, ambos en ropa muy informal, en la esquina de la antigua Sears, frente a lo que sería la Plaza de la Cultura. Se acababa de demoler la cuadra donde estaba entre otros la Librería López y por primera vez se veía la cara norte, hasta entonces oculta, del Teatro Nacional. Luego nos enteramos que don Guido había convocado ahí a Oduber para proponerle abandonar el proyecto inicial de hacer un Edificio de la Cultura de cinco pisos de altura que ocultaría de nuevo la hermosa cara norte del Teatro y finalmente se decidió construir el edificio hacia abajo en cinco sótanos.
Rodrigo Carazo Odio 1978 1982.
Murray Silberman era un amigo norteamericano colega radioaficionado y presidente de ASCONA (Asociación Costarricense para la Conservación de la Naturaleza). Cuando publiqué mi primer libro “FAUNA Y CAZA EN COSTA RICA”. Murray se ofreció a conseguirme una entrevista con Carazo, cosa que se produjo en los primeros días de su gobierno en 1978. Llegamos a la antigua y poco digna Casa Presidencial de entonces, custodiada escasamente por edecanes civiles, un policía en la entrada principal y otro en la puerta del despacho presidencial. Silberman era bien conocido y entramos directamente a la oficina del presidente sin anunciarnos. Murray tenía a mano mi libro y yo llevaba un enorme maletín Sansonite donde siempre tenía una cámara fotográfica Canon FTB lista con película y flash. Después de conversar largo rato, más que el que creíamos merecer, le pedí al presidente permiso para tomarme una foto con él; abrí mi maletín para sacar la cámara y me causó un gran pánico ver lo que contenía el maletín: una pistola Browning cargada con ocho tiros explosivos que recién había comprado y ni siquiera había aún matriculado. Con un gran nerviosismo le pasé la cámara a Murray sin antes enfocarla y la foto salió lógicamente fuera de foco. Corté rápidamente la entrevista y salimos apresuradamente.
Aunque me reencontré muchas veces con don Rodrigo como expresidente en presentaciones de libros y él siempre fue tan agradable, nunca le mencioné el incidente de la pistola. Don Julio Suñol, subdirector del periódico La Nación rechazó entonces la publicación de la foto por estar desenfocada y no por la cara de susto con la que salí y que aún conservo (la foto, no la cara) colgada en mi casa.
Luis Alberto Monge Álvarez 1982/1986.
Muy poco conversé con él en uno de los cumpleaños de don Mario Echandi. No recuerdo nada.
Óscar Arias Sánchez 1986/1990 También en 2006/2010
En su primer período conseguí un permiso para tomarle una foto a don Óscar para incluirla en la edición 1988 de mi libro “COSTA RICA, NATURALEZA Y AVENTURA”. Mi amigo el fotógrafo de la Casa Presidencial Rafael Díaz me consiguió esa oportunidad en el aeropuerto internacional. Ahí en el salón VIP le tomé la primera foto al presidente Arias. Luego le obsequié la edición anterior (de 1985) de mi libro y le dije el propósito de la foto lo que aceptó grátamente. Entonces le tomé otra foto camino al avión, que fue la que publiqué, pues llevaba notoriamente mi libro en su mano...
Para su segundo período, había obtenido una cita con su asistente doña Yanina del Vecchio para proponerle hacer un libro de la Casa Presidencial. Me pasaron a una sala de espera donde estaban el presidente de la Cámara de Ganaderos esperando al ministro de la Presidencia don Rodrigo Arías Sánchez. El presidente entró al rato y confundiéndome con el ganadero, se excusó diciendo: “perdóneme que mi hermano Rodrigo tiene una gripe y no vino hoy, pero yo lo recibiré con mucho gusto”. En seguida le aclaré que el ganadero era el otro y que yo solo quería ver a doña Yanina. Un día frustrante, pues ni el presidente recordó nuestro primer encuentro en el aeropuerto 20 años antes, ni conseguí que doña Yanina me comprara un solo libro...
Rafael Ángel Calderón Fournier 1990/1994.
Un 14 de Julio, el de 1989 en la Fiesta Nacional de Francia don Rafael Ángel fue invitado, siendo entonces candidato presidencial, siete meses antes de las elecciones en las que resultó electo. Al llegar, el elegante y jovial candidato me saludó con su sonrisa de oreja a oreja y con un apretadísimo abrazo me dijo: ¿Qué te has hecho, hombre? ¡Qué gusto me da verte! Nunca lo había visto antes y nunca más lo volví a ver. Estoy seguro que no sabía que yo en Costa Rica no puedo votar...
José María Figueres Olsen 1994/1998.
El hijo del legendario don Pepe tuvo un encuentro conmigo parecido al anterior. Siendo candidato presidencial nos encontramos en las instalaciones del Club de Playa Punta Leona. Paró su automóvil al ver que yo le estaba cambiando una llanta desinflada al mío y se ofreció gentilmente a cambiarla él. Siendo mucho más joven y atlético (39 años) que yo entonces de 55, cambió la llanta rápidamente, siempre sonrisa-capta-votos a flor de labios, Chema tampoco conocía mi status migratorio ni-antes-ni-ahora-puedo-votar.
Miguel Ángel Rodríguez Echeverría 1998/2002.
Un muy fugaz encuentro en el periódico AL DÍA tuve con don Miguel Ángel, siendo él también candidato en 1987. Le pedí su tarjeta para enviarle mis boletines y gentilmente le la dio. Nada más.
Abel Pacheco de la Espriella 2002/2006.
Cuando yo llegué a Costa Rica don Abel tenía la tienda “El Palacio del Pantalón”. En ese entonces yo era rico y le compraba pantalones por docenas. Muchas veces nos sentábamos a conversar en su tienda en dos mecedoras, asiento poco común en Costa Rica. Recuerdo que una vez le quise aportar una idea de mercadeo para su negocio: que entregara sin costo los pantalones con sus ruedos. Ante esta sugerencia me dijo: “Don Ramón: ¡Usted lo que quiere es aruinarme!”...
Ya siendo presidente, al final de su período, don Abel tuvo la gentileza de autorizarme un par de sus hermosos poemas para mi libro “POESÍA HUMORÍSTICA, Antología de Humor Poético de Costa Rica, España e Hispanoamérica” y cuando el libro salió a la luz le pedí su anuencia para entregarle doce ejemplares como derechos de autor y pedirle una foto durante la entrega. Me respondió que aceptaba con gusto los libros pero no autorizaba la foto, “pues podían acusarlo de corrupto”. Oh, don Abel: ¡Cómo lo afectó la acusación de corrupción cuando aceptó la membresía del Club Cap Cana que le obsequió mi amigo Víctor Cabral en la República Dominicana!
Laura Chinchilla Miranda 2010/...2014.
Este encuentro se dio cuando doña Laura era vice-presidenta:
Al final de su segundo período solicité al presidente Arias una audiencia para entregarle el Mapa Oficial en Relieve de Costa Rica que habíamos publicado. La audiencia se la pedí a nuestro amigo y cliente don Francisco Antonio Pacheco, entonces presidente de la Asamblea Legislativa. Don Francisco me dijo: “Hágale una carta a don Óscar y llévesela el domingo a su casa; él lee esas cartas siempre”. Así lo hice y el lunes me llamó su secretaria para darme la cita. El día antes del encuentro la asistente me llamó para informarme que el presidente saldría a una reunión urgente en Managua con el presidente Ortega y que la vice-presidenta Laura Chinchilla me recibiría en su lugar. Así que llegué a la Casa Presidencial acompañado del Director del Instituto Geográfico Nacional el geógrafo Max Lobo, sus asistentes, el geólogo Percy Denyer y mi esposa Krinilda. Me sorprendió grátamente que doña Laura nos llamara a todos por nuestros nombres y queriendo reciprocar esa cortesía le dije: “Doña Laura, con todo respeto, es usted mucho más hermosa en vivo que en la televisión”. Ante lo cual respondió con su habitual sonrisa y sencillez: “¡Qué lindo! ¡No me lavaré la cara en quince días!...
Parece que yo tengo mejor memoria que estos presidentes, pues creo que ninguno de ellos me recuerda a mí...

Ramón A. Mena Moya, naturalista, librero/editor, empresario, nació en Santo Domingo, República Dominicana en 1938. Realizó estudios de Ingeniería Civil y Topográfica en la Universidad Autónoma de Santo Domingo y de Alta Gerencia en la Universidad de Michigan EE.UU.
4 comentarios:
Dear Ramon, it is quite sad, especially the last sentence:
Parece que yo tengo mejor memoria que estos presidentes, pues creo que ninguno de ellos me recuerda a mí...
and this is more comical:
Ante lo cual respondió con su habitual sonrisa y sencillez: “¡Qué lindo! ¡No me lavaré la cara en quince días!... - maybe from makeups or????
and que la vice-presidenta Laura Chinchilla me recibiría en su lugar. Así que llegué a la Casa Presidencial - after reading it I am really having deep complexes and depression of being so UNIMPORTANT humanbeing to your contrary ....
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Estimado amigo,muy interesante tu recuento de experiencias "presidenciales". Se me occure porque una persona como tu a quien admiro muchisimo no escribe por fin un libro - sea de memorias o mas bien de experiencias de su vida que sin duda sale del marco usual de mortales cualquieras. Memorias seria como pedirselo a alguien de otro espiritu creo, experiencias seria mas apropiado pensando en ti y un poco conociendote. Solo una sugerencia y gracias por compartir tu experiencias con nosotros!
Hola Primo,
Muy interesante tu artículo sobre los pesidentes.
Estoy de acuerdo con "Miroslav", debes animarte a escribir un libro.
Muchos saludos a la familia,
Aquiles Moya Palacios
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